Mira cómo esta madre de 3 logró la comunicación con sus hijos como pocos pueden.

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Siempre he pensado que criar hijos no es fácil, de hecho, me parece un arte complejo y de un gran trabajo de amor incondicional, además que puede ser una lotería ya que cada niño adquiere una personalidad distinta combinado con lo que le inculquemos o le transmitamos en casa. Sin embargo pueden haber momentos donde nos sentimos en un callejón sin salida cuando se trata de comunicarnos con ellos.

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En momentos nos puede salir bien, en otros momentos no tanto, y esto pasa con TODOS los padres, no hay excepción, incluso después de adultos a muchos se les dificulta lograr una buena comunicación con sus hijos. Es por eso que en esta oportunidad hemos decidido compartir estos tips que escribió una madre, llamada Liz y que de acuerdo a su experiencia nos transmite ciertos métodos los cuales nos parecen bastante importantes y acertados para cuando tus hijos están pequeños, aunque, también aplica para hijos adultos también!. Así que pon atención:

1. El momento indicado lo es todo.  El mejor momento para preguntarles sobre cómo estuvo su día probablemente no sea cuando están llegando del colegio o cuando está junto con los otros hermanos. Debes saber observar e incluso hasta experimentar para encontrar ese momento del día en el que tu hijo está mas abierto a responder o a hablar.

2. Establecer situaciones que se presten para conversaciones agradables. Esto no tiene por qué ser algo premeditado o difícil. Puede ser algo tan simple como invitar a tu hijo a que te acompañe a la tienda o ir al super a comprar gaseosas. Los paseos o traslados en carro son un momentos excelentes para hablar.

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3. Empezar una conversación estando en alguna actividad donde no necesites establecer contacto visual. Especialmente si se trata de adolescentes o sujetos sensibles. Por ejemplo: mientras lavas los platos, doblas la ropa, o mientras haces la cena, son escenarios perfectos para comenzar una conversación. Los adolescentes suelen hablar más cuando no los estás mirando a los ojos. Les permite abrirse sin sentirse amenazados.

4. Presta atención sobre tus gestos y tu tono cuando tus hijos se dirijan a ti. Cuando ellos dicen “mamá?” ¿Cómo respondes? ¿Con una mirada de cansancio de “por favor no me pidas más nada”? un suspiro exasperado de “¿qué?”… Los hijos siempre están muy en sintonía con tus gestos y tu tono de voz. Si siempre respondes a sus requerimientos con cansancio o irritación, ellos no vendrán a ti por ayuda o por consejos.

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5.  Abraza el silencio.  Los hijos no siempre contestan las preguntas inmediatamente, y está bien. Puede tomar segundos, minutos e incluso días. No exijas una respuesta inmediata, tampoco pongas palabras en sus labios. Si haces una pregunta que no es respondida en el momento, pídeles que lo piensen y que te respondan cuando tengan una respuesta o cuando estén listos para decírtela.

6.  No exageres. Cuando tus hijos te digan algo… Especialmente si es algo “malo” no exageres, ya que si lo haces no vendrán a ti de nuevo. Haz lo posible por mantener la calma y pídeles que te den algo de tiempo para digerir lo que sea que hayan compartido contigo.

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7. Comparte tus experiencias personales con ellos. Habla sobre tus luchas, tus triunfos o tus desalientos. No necesariamente tienes que ser tú quien haga preguntas. Háblales de tu día y lo que pasa en tu vida.

8. Ten la disponibilidad de hablar con tus hijos aún si el momento que ellos escogen para hablar no es en un momento tan oportuno. Como por ejemplo, 2 minutos antes de que tu programa favorito comience o al final de un particular y largo día. Si ellos necesitan hablar, ten la disponibilidad de escuchar.

9. Interactúa al mismo nivel que ellos. ¿Les gusta enviar textos? envíales textos siempre. ¿Email? envíales correo siempre. ¿Facebook? Escríbeles a través de un privado en facebook (cabe destacar que al decir mensajes privados es porque no queremos avergonzarlos tanto.

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10. Obtén información en partes que puedas manejar. Tanto los niños, como los preadolescentes, incluso los adolescentes se les hace difícil mantener conversaciones largas, especialmente si están cargadas emocionalmente o si es acerca de temas frustrantes, vergonzosos o difíciles para ellos. No esperes mucho de ellos en estos casos. Está bien tener información en pequeñas porciones durante el transcurso de unos días en vez de tratar de tragar una ballena de información de un solo golpe. De hecho, lograrás tener un mejor panorama de las cosas al obtener información de esta manera.

11. Algunas veces es bueno sólo escuchar. No siempre necesitas darles consejos o resolver sus problemas. Algunos niños sólo quieren lo que todos queremos: Alguien que sepa escuchar.

12. Utiliza las noticias, la cultura pop y los eventos del momento a tu favor. Cuando estén viendo una peli o cuando estén escuchando música hazles preguntas que conecten sus vidas con lo que ellos vean o escuchen. Por ejemplo: ¿Existe realmente alguien como “esta” persona en tu colegio? O “¿qué harías tú si…?”

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13. Haz preguntas específicas, especialmente si quieres una respuesta real. Por ejemplo, en vez de preguntar “¿cómo te fue?” pregunta: “¿Qué ha sido lo más divertido que te pasó hoy? ”

14.  Interesate en las cosas que a ellos les interese.  Si les gusta leer, pídeles que te sugieran libros (y léelos). Si les gusta el fútbol, ve algún partido con ellos. Si les gusta cocinar, déjalos que te ayuden a preparar las comidas. Sea lo que sea, encuentra una manera de involucrarte con lo que a ellos les gusta.

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15.  Se accesible y disponible.  Deshazte de la tecnología, especialmente cuando ellos estén hablando contigo. Instagram puede esperar cuando ellos te hablen de sus exámenes en el segundo lapso. Tus hijos necesitan saber que son más importantes que Pinterest.

16.  Sé digno de confianza.  Mantengan confidencias y toma en serio a tus hijos.  No los menosprecies o te burles de ellos, sin importar cuán triviales te parezcan sus problemas.

17. Construye una verdadera relación con tu hijo. Escúchales cuando hablan. Interésate en lo que te dicen, ellos no serán niños toda la vida…

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Fuente: simplesimonandco.com

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