3 Impactantes historias de los fallecidos en el Everest.

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Sabías que existen más de 200 cadáveres en el Everest y que los mismos sirven de puntos de referencia?

El monte Everest, es la montaña más alta del mundo con una altura de 8.848 metros sobre el nivel del mar. Localizada en el Himalaya, marca la frontera entre Nepal y China.

El clima es extremo. En Enero, el mes más frío, la temperatura promedio en la cumbre es de -36ºC , pudiendo llegar incluso a los -60ºC. En Julio, el mes más cálido, la temperatura promedio en la cumbre es de -20ºC. Si a eso le sumamos el viento, la sensación térmica es mucho mayor.

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A partir de los 8.000 metros, se entra en lo que se conoce como “zona de la muerte”, una zona donde la aclimatación es casi imposible, la cantidad de oxígeno respirable es un tercio de lo habitual y se necesita la utilización de botellas de oxígeno (aunque existen algunos casos en que han alcanzado la cumbre sin la ayuda del oxígeno).

Al entrar en esta zona, la vida del escalador está en serio peligro. Si llegase a sufrir de “mal de altura”, roturas, congelaciones, o cualquier circunstancia que le impidiera moverse por sí mismo, sería prácticamente imposible de rescatar.

Hay más de 200 cadáveres en el Everest, 150 nunca se han encontrado.Las rutas de acceso a la cima, están plagadas de cuerpos (más de 40), que han quedado en el punto exacto donde murieron. Muchos de ellos (al desconocer de quién se trataba), han sido ‘bautizados’ con nombres y son utilizados como puntos de referencia.

He aquí algunas historias impactantes de quienes quedaron en esta retadora montaña:

  1. David Sharp
Imagen de libertaddigital.com

El 15 de Mayo del 2006 realizaba su tercer ataque a la cumbre. Pagó sólo $6.200 por viajar con Asian Trekking hasta el campamento base y desde allí realizó varias acometidas en solitario; sin oxígeno, sin sherpas, sin guías, sin radio, sin medicamentos o cualquier otro soporte vital. Subía con lo puesto, no se sabe si con la intención de batir algún récord.

No se sabe si logró hacer cima o no, el caso es que en su descenso, a última hora de la tarde, se vino abajo y se sentó al lado de los restos de otro cadaver. Estuvo agonizando mientras otros escaladores descendían pasando por su lado sin ni siquiera detenerse. A la una de la mañana, se encontró con una expedición liderada por Mark Inglis, especialista en alta montaña que perdió ambas piernas por congelación en 1982 y que ahora se disponía a subir el Everest con unas prótesis metálicas. 

Sharp todavía mostraba signos de estar vivo e Inglis pidió instrucciones por radio. Su director en el campamento base le ordenó continuar el ascenso y prestarle ayuda al descender. Éste hecho creó una grandísima polémica, por los intereses comerciales que existen en el Everest. Los clientes contratan a un guía y unos sherpas para subir, y pagan por conseguir hacer cima, ese es su principal objetivo y no la de socorrer a terceras personas (no siempre es así).

Nueve horas después, el guía Jamie McGuinness y el sherpa Dawa, tras hacer cumbre, trataron de levantar a David Sharp, severamente dañado por las congelaciones. Le proporcionaron oxígeno pero no surtió efecto y finalmente se vieron obligados a abandonarlo. Los miembros de la expedición llevaban cámaras en sus cascos, donde se recoge en vídeo una breve conversación con Sharp.

“Mi nombre es David Sharp y estoy con Asian Trekking. Tengo mucho sueño”

2. Francys y Sergei Arsentiev

Imagen de libertaddigital.com

Francys Arsentiev quería conseguir la cima sin oxígeno y el 22 de Mayo de 1998 logró su objetivo junto a su marido, Sergei Arsentiev. Antes de partir, pidió permiso a su hijo de 8 años para la aventura.

Durante el descenso, la pareja se separó sin darse cuenta, en la oscuridad de la noche. Sergei llegó al campamento pero su mujer no. Al enterarse, cogió varias botellas de oxígeno y volvió a buscarla.

La mañana del 23, una expedición encontraba a Francys a unos pocos metros de la cima. Se encontraba semi inconsciente y con síntomas de congelación. Tras suministrarle oxígeno, intentaron arrastrarla pero les resultó imposible y se vieron obligados a abandonarla. Llegando al campamento, se cruzaron con Sergei que subía a rescatarla. Fué la última vez que fue visto con vida.

Cathy O’Dowd contó que Francys no dejaba de repetir entre sollozos que no la abandonasen. Tras darle asistencia durante más de una hora, Cathy y su equipo se vieron obligados a abandonarla, escuchando sus súplicas mientras se alejaban. Francys murió por congelación. El cuerpo de su marido, Sergei, fué encontrado un año después por la expedición “Mallory and Irvine”. Se precipitó por la ladera a pocos metros de alcanzar a su mujer.

El grupo que se vió obligado a abandonarla, regresó 8 años después para encontrar su cuerpo y cubrirlo con la bandera de su país.

3. Tsewang Paljor

Imagen de libertaddigital.com

Se trataba de un alguacil indio que murió de frío el 11 de Mayo de 1996. Aquel día murieron otras 7 personas.

Pajlor ascendía junto a otros compañeros a 450 metros de la cumbre, cuando fueron sorprendidos por una fuerte ventisca. Seis miembros del equipo decidieron regresar, pero Pajlor siguió adelante con dos compañeros. Su cuerpo fué encontrado en la llamada “cueva de roca”.

Todos los que acceden por la ruta Sur tienen que pasar por su lado sorteándolo, a menos de un metro, siguiendo las cuerdas que se ven en la foto.

Pero no todas son historias de terror… Existen otras historias casi que imposibles de creer como la de esta persona:

Lincoln Hall

Imagen de yandex.ru

A Lincoln Hall, la prensa lo bautizó como el “muerto viviente” del Everest. El 25 de Mayo del 2006, descendía aquejado de mal de altura con serias alucinaciones. Los sherpas trataron de atenderle hasta que se quedaron sin suministros y el director del equipo les ordenó regresar abandonándole a su suerte. Cuando llegaron al campamento, comunicaron a su familia el fallecimiento.

Sin embargo, al día siguiente, a las 7 de la mañana, un equipo estadounidense encontró a Hall, a 8.700 metros. Estaba sentado con las piernas cruzadas, no llevaba los guantes puestos y tenía el mono bajado hasta la cintura y el torso desnudo. Estaba cambiándose la camiseta, no llevaba las gafas, el gorro, ni máscara de oxígeno o botellas, ni saco de dormir, mantas, ni cantimplora de agua. Tan sólo acertó a decir:

“Les sorprenderá verme por aquí”.

Éstas fotos fueron tomadas por los que lo encontraron. Sufría alucinaciones y sonreía.

Inmediatamente se iniciaron las labores de rescate enviando a 12 sherpas que se unieron a los 4 componentes de la expedición. Consiguieron que Lincoln bajase andando hasta el campamento. Sufrió graves congelaciones en los dedos de los pies y las manos y un edema cerebral, pero se recuperó. Desde el campamento base, Lincoln pudo llamar a su esposa e hijos que no se lo creían. Todavía hoy es un misterio saber cómo pudo resistir su cuerpo a aquella noche a 8.700 metros de altura .

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Fuente: masviral.net

 

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