Cuando somos jóvenes y estúpidos…

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Imagen de Pixabay.com

¿Se imaginan que pudiéramos nacer con la sabiduría con la que morimos? Todo fuera tan distinto… Capaz no nos tomaríamos las trivialidades de la vida tan en serio, capaz los tropiezos no fueran tan fuertes, capaz si supiéramos que el orgullo no sirve de nada perdonaríamos más rápido y seríamos capaces de seguir viviendo historias lindas, porque el tiempo es ya, porque en un abrir y cerrar de ojos se te va la vida y luego te arrepientes de no haber hecho esa llamada, de no haber perdonado aquel amigo, de no haberle dado importancia a aquella relación única, de haber dejado de conocer el mundo…

…A aquellos que temen ser heridos, ama, si el amor pasa, tu corazón se cura; a aquellos que toman a la ligera una relación te recomiendo, que donde no puedas amar no te tardes, porque el que ama te dará todo y si no lo sabes valorar, por favor no le hagas perder el tiempo; a aquellos que no perdonan un familiar por una pelea, perdona y deja el resentimiento atrás, no hay nada más maravilloso que estar en paz con tu familia; a aquellos que no se atreven a dar un paso fuera de la zona de confort, arriésgate, nunca serás lo suficientemente descuidado como para dejarte caer y la recompensa será invaluable…

Porque cuando somos jóvenes somos estúpidos, damos por sentado sentimientos, experiencias y personas y las cambiamos por trivialidades y beneficios materiales. Por esto muchas veces aprendemos la lección tarde.

Nuestro paso por la vida es para enriquecernos más el alma, es por eso que cuando nos vamos nos llevamos tanta sabiduría, nacemos siendo alguien y nos vamos con miles de experiencias en nuestro ser. A final de cuentas el aprendizaje siempre será el mismo: vive y ama, llora y rie, sufre y se feliz, todo es parte de la vida, no debes temer a nada, cada caída es para demostrarnos que podemos levantarnos, cada lágrima que brota es el desahogo de nuestra alma, no te avergüences de ella; cada alegría de nuestra vida es la intensificación del amor. Estamos de paso, ama y valora a aquellos que también te aman a tí, después de todo, no sabes si en otra vida coincidirás con ese alguien tan especial, con ese maestro que te hizo ver tantas cosas, porque todas las personas de paso por nuestra vida, son nuestros maestros de alguna manera u otra. No guardes rencor, no lleves odio en tu corazón, te lo juro, no vale la pena, no ganas nada. Enfócate en ser una mejor versión de ti mismo todos los días, ayuda a quien puedas, conversa con aquel que necesite ser escuchado, disfruta de las bondades de la naturaleza, lee más libros… Vive la vida…Valora a los que están a tu alrededor…Nada es casualidad.

JSPC.

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